La contradicción entre las palabras y acciones del gobierno en México impacta la política actual.
El discurso de la Presidenta Claudia Sheinbaum en Tijuana enfatiza que “los puentes son mejor que los muros”. Sin embargo, esta declaración choca con la realidad política de la Cuarta Transformación, donde el diálogo se ha minimizado en favor de la descalificación. Durante siete años, se ha privilegiado una actitud de confrontación y exclusión, donde cada crítica es atacada con desdén. Las palabras sobre unidad y apertura parecen vacías cuando la práctica es la defensa de trincheras ideológicas y el rechazo a cualquier alternativa. Hoy, la promesa de construir puentes enfrenta el desafío de un entorno político marcado por el agravio y la polarización.

