Habitantes denuncian el paso frecuente de vehículos con gas LP en zonas urbanas, sin presencia de autoridades que aseguren el cumplimiento de las medidas. La Ciudad de México implementó nuevas regulaciones destinadas a restringir la circulación diurna de unidades con sobrecarga de gas LP en áreas urbanas, permitiendo solo casos autorizados. No obstante, residentes de zonas como Avenida del Taller refieren que es común observar estos vehículos transitando en pleno día, incluso frente a una escuela primaria, en una situación que genera preocupación y riesgo. La falta de presencia policial o de operativos en los puntos donde estas restricciones deberían aplicarse levanta cuestionamientos sobre la efectividad de las acciones gubernamentales. Vecinos también señalan que las pipas contribuyen al deterioro del pavimento, agravando una problemática ya existente en el estado de las calles. La percepción es que las medidas quedaron solo en el papel, sin seguimiento ni sanciones concretas, por lo que demandan a las autoridades una intervención efectiva para proteger a los habitantes y evitar posibles accidentes. Además de la inseguridad vial, este fenómeno evidencia desafíos en la aplicación de las regulaciones ambientales y de seguridad en la capital, donde la movilidad y protección ciudadana son prioridades. La continuidad del paso de estos vehículos en condiciones no autorizadas resalta la necesidad de reforzar los controles y garantizar el cumplimiento de las medidas establecidas.
