Las recientes reformas buscan reforzar la seguridad vial y reducir riesgos en el transporte de sustancias químicas, con multas más severas y controles estrictos.
En la Ciudad de México, se han implementado importantes cambios en el Reglamento de Tránsito 2025 dirigidos específicamente al transporte de materiales peligrosos. Estas medidas responden a la necesidad de reducir accidentes y garantizar la seguridad vial en zonas urbanas y carreteras. Entre las reformas destacadas se encuentra la restricción de circulación para vehículos que trasladen sustancias tóxicas por vías de acceso controlado, permitiendo su tránsito solo en horarios específicos y controlados, sobre todo para unidades con capacidades menores a 10,000 litros. Asimismo, se estableció un límite de velocidad de 30 kilómetros por hora para todos los vehículos que transporten sustancias peligrosas, además de limitar el horario de circulación nocturna para cargas superiores a 20,000 litros, permitiendo su desplazamiento solamente entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana. Las sanciones económicas por incumplimiento se duplicaron, con multas que alcanzan los 67,000 pesos mexicanos, lo que refleja la mayor severidad en la aplicación de las multas. Para vigilar el cumplimiento, se instalarán radares móviles en puntos estratégicos de la ciudad y se impondrán operativos aleatorios para inspección en ruta. Los conductores que transporten sustancias peligrosas deberán contar con una licencia especializada, la cual requiere capacitación avalada por las autoridades. También será obligatorio el uso de permisos específicos para cada traslado y la colaboración entre distintas instancias gubernamentales, como la Secretaría de Energía y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente. Estas regulaciones responden a incidentes recientes y buscan fortalecer los protocolos existentes, promoviendo una logística más segura y responsable en el transporte de materiales peligrosos.
