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CDMX

Nueva droga colombiana llamada "Coco Chanel" detectada en CDMX

Investigan en CDMX la presencia de "Coco Chanel", una droga sintética colombiana vinculada a la Unión Tepito, que representa un incremento en peligrosidad y peligros para la salud.

Por Redacción1 min de lectura
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La presencia de una sustancia sintética de alta peligrosidad vinculada a organizaciones delictivas como la Unión Tepito genera alarma en la capital mexicana, evidenciando una creciente conexión transnacional en el narcotráfico.

Recientes investigaciones en la Ciudad de México han revelado la presencia de una sustancia ilícita conocida como “Coco Chanel”, una droga de diseño con origen en Colombia que está siendo distribuida en diferentes zonas de la capital. Esta sustancia, de alta adicción y peligrosidad, sería introducida en la ciudad con el apoyo de la organización delictiva Unión Tepito, una de las redes criminales más influyentes en la distribución de narcóticos.

El nuevo compuesto presenta efectos similares a los de la cocaína pero está elaborado con sales y derivados químicos sintéticos que incrementan su peligrosidad. La producción de esta sustancia refuerza los vínculos entre los productores colombianos y los distribuidores mexicanos, tras evidenciarse una posible cadena logística que comienza en laboratorios clandestinos en Colombia y continúa en el mercado mexicano, especialmente en áreas como el Centro Histórico y Tlatelolco.

Desde 2018, las autoridades mexicanas han detectado en menor escala precursores químicos utilizados en la fabricación de drogas sintéticas como metanfetaminas, cristal y fentanilo. Sin embargo, la aparición de “Coco Chanel” señala una tendencia creciente en la incursión de nuevas fórmulas químicas para ofrecer sustancias más peligrosas y competir en el mercado ilícito. Este avance en el narcomenudeo destaca la necesidad de una coordinación efectiva entre autoridades nacionales y transnacionales para frenar el reclutamiento de nuevas drogas en el territorio y reducir su impacto en la salud pública.

Este fenómeno refleja una dinámica en la que las organizaciones criminales se adaptan a los arsenales científicos para crear productos con mayor poder de adicción y rentabilidad, complicando las tareas de control y fiscalización. La lucha contra estas sustancias requiere de vigilancia constante y estrategias de desmantelamiento en toda la cadena de producción y distribución.

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