Ciudad de México. – Con la llegada del fin de año, los pasillos del Mercado de Sonora en la Ciudad de México se llenan de personas en busca de amuletos, rituales y consultas esotéricas para atraer la buena fortuna en 2026. Este fenómeno cultural, que combina fe y tradición, atrae cada vez más a la población joven, quienes invierten en objetos y prácticas para mejorar su suerte, protección y prosperidad.
Comerciantes como David Hernández, de 23 años, explican que el éxito de su negocio de “ciencias ocultas, esoterismo y santería” reside en una combinación de fe y producto. Ofrecen desde brazaletes de protección y semillas de la abundancia hasta veladoras para “abrir caminos”, artículos que se convierten en herramientas para quienes buscan un impulso espiritual en el Año Nuevo.
Los compradores destinan un promedio de 500 pesos (aproximadamente 27.8 dólares) para adquirir “kits ritualizados” que incluyen velas, pirámides de resina y baños herbales, diseñados para atraer la abundancia y prosperidad. Este año, Nancy Márquez, de 34 años, realizó su compra habitual, confiando en que estos elementos, junto con sus rituales personales, le traerán salud, trabajo y seguridad, aspectos que considera cruciales ante la inseguridad en México.
La devoción se extiende a figuras como la Santa Muerte, cuya veneración es notable en México. Elizabeth, una devota de 31 años, acudió al Mercado de Sonora para cumplir una promesa, comprando vestimentas para sus figuras de la Santa Muerte, a quien agradece por haberle devuelto las ganas de vivir tras una difícil etapa personal.
Por otro lado, comerciantes con décadas de experiencia, como Rocío Rivera, quien vende duendes, elfos y brujas en el local 63, enfrentan la creciente competencia de productos importados, especialmente de Asia. A pesar de ello, asegura que la magia del mundo feérico sigue captando el interés de los mexicanos, aunque la sobreproducción y la alta competitividad en el mercado han llevado a una disminución en los precios, afectando la rentabilidad del sector.
