Despidos impactan a trabajadores en Latinoamérica y Argentina, en medio de uso cada vez mayor de inteligencia artificial.
En medio de la creciente adopción de inteligencia artificial, Mercado Libre anunció la desvinculación de 119 empleados en Latinoamérica, incluyendo 32 en Argentina. Estos empleados, que entrenaron a los sistemas de IA, fueron reemplazados por nuevas tecnologías implementadas en sus plataformas.
El movimiento refleja una tendencia global, donde miles de despidos en Estados Unidos están vinculados a la incorporación de IA en diferentes sectores. Para muchas empresas, la automatización promete mayor eficiencia y reducción de costos. Sin embargo, también genera preocupación por la pérdida de empleos y la implicación social.
Desde hace meses, Mercado Libre ha incrementado el uso de IA para mejorar la atención al cliente y optimizar operaciones. La reciente ola de despidos evidencia el impacto que esta tecnología puede tener en los recursos humanos. La empresa, con sede principal en Ciudad de México, continúa operando con un plan de expansión, pero enfrenta dificultades para mantener estable su planta laboral.
La empresa recibe subsidios significativos del Estado, equivalentes a casi cien mil millones de pesos para unos 7,000 empleados. La ley de economía del conocimiento, que incentiva el empleo en el sector tecnológico, obliga a mantener un cierto nivel de personal, complicando la situación.
Por su parte, las organizaciones gremiales han expresado inquietud por la falta de claridad en los despidos. “Los trabajadores que entrenaron a los bots ahora son reemplazados por ellos, sin apoyo ni transiciones justas”, afirmó Manuel Alonso, representante sindical.
Este escenario refleja un debate profundo: mientras las empresas buscan modernizarse mediante IA, las consecuencias sociales son cada vez más visibles. La incorporación de tecnología avanzada puede potenciar la economía, pero también requiere políticas públicas que protejan los derechos de los empleados.
Además, la tendencia de reemplazo por IA en Latinoamérica se asemeja a los desafíos enfrentados en otros países, donde la automatización modifica el mercado laboral de forma radical. La duda ahora está en cómo equilibrar innovación y protección social en un entorno digital en constante cambio.
