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La 4T y el uso de inteligencia artificial para la propaganda

La Cuarta Transformación utiliza inteligencia artificial para propagar desinformación y descalificar a críticos, afectando el debate político en México.

Por Redacción1 min de lectura
Contenidos manipulados y ataques digitales se multiplican en la política mexicana, reforzando la polarización y desinformación.
Contenidos manipulados y ataques digitales se multiplican en la política mexicana, reforzando la polarización y desinformación.
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Ciudad de México. – La administración de la Cuarta Transformación ha comenzado a utilizar la inteligencia artificial para diseminar contenidos manipulados. Recientemente, se han detectado audios y videos alterados que buscan descalificar a críticos y opositores, utilizando herramientas digitales para organizar ataques más eficientes.

Audios que aparentemente provienen de comunicadores han sido editados para alterar su significado, generando contenido diseñado para ridiculizar a periodistas y detractores del régimen. Este nuevo enfoque permite que la difusión de estos mensajes suceda de manera instantánea y masiva, un proceso que antes requería más tiempo y trabajo humano.

La estrategia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se ha adaptado al ámbito digital, permitiéndole propagar narrativas que benefician su imagen y debilitan a sus adversarios. Sin una supervisión o control formal sobre el uso de estas herramientas, el potencial de desinformar se ha incrementado considerablemente, creando un entorno donde la verdad se vuelve subjetiva.

Históricamente, las campañas de desinformación han estado vinculadas a individuos específicos, pero hoy estas acciones son ejecutadas por entidades digitales que operan sin rostro. Esto ha facilitado una nueva forma de manipulación política, donde la oposición y sus críticas son rápidamente descalificadas a través de discursos virales que emplean inteligencia artificial.

Este fenómeno podría dar lugar a una intensificación de la propaganda digital en el futuro, con el riesgo de que evidencias fabricadas sean utilizadas como herramientas para enfrentar críticas o escándalos. A medida que el debate se llena de desinformación, la posibilidad de una discusión política efectiva se vuelve cada vez más complicada.

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