Ciudad de México. – Un estudio revela que los adolescentes experimentan un jet lag académico que afecta su rendimiento escolar. Este fenómeno se produce cuando deben levantarse a horas inadecuadas para su biología, lo que impacta su concentración y capacidad de aprendizaje. Investigadores sostienen que ajustar los horarios podría beneficiar tanto a estudiantes como a docentes.
El pediatra Gonzalo Pin Arboledas, coordinador del Comité de Sueño y Cronobiología de la Asociación Española de Pediatría, señala que la concentración de los alumnos es baja entre las 8 y 10 de la mañana. A partir de las 11 se incrementa, sugiriendo que los horarios escolares deberían alinearse con estos ritmos circadianos para optimizar los resultados académicos.
Según Pin Arboledas, el 52.4% de los adolescentes en España enfrenta este jet lag académico, debido a la necesidad de madrugar durante la semana y el retraso en su reloj biológico. Este desajuste influye en su rendimiento escolar y bienestar emocional, lo que se traduce en una necesidad urgente de reevaluar los horarios educativos.
Además de impactar en el aprendizaje, los horarios escolares actuales contribuyen a hábitos alimenticios poco saludables. Los estudiantes suelen desayunar en un estado de somnolencia, lo que afecta su nutrición y puede conducir a problemas como la obesidad y la diabetes. La falta de sueño crónico, presente en la mitad de los adolescentes, también está relacionada con deficiencias en la salud mental.
Los expertos reclaman un cambio en la estructura académica para favorecer el aprendizaje y proteger la salud de los jóvenes. La implementación de un horario escolar más respetuoso con los cronotipos de los estudiantes podría resultar en una mejora significativa en su rendimiento académico y bienestar general.

