La Ruta 14 enfrenta extorsiones, violencia y presencia del narcomenudeo, poniendo en riesgo a pasajeros y operadores en la zona este de la Ciudad de México. La seguridad en el transporte público de Iztapalapa continúa siendo un desafío, con reportes que señalan la existencia de una ruta conocida como la “ruta de la muerte” debido a la presencia del crimen organizado y la inseguridad que la envuelve. La Ruta 14, que conecta Santa Martha con la estación Constitución de 1917 del sistema de metro, es repetidamente afectada por delitos como extorsión, asaltos y narcotráfico, lo que ha generado un clima de inseguridad para los pasajeros y conductores. El 4 de junio de 2025, un incidente violento en el que un conductor fue tiroteado y murió en el acto evidenció la gravedad del problema. Según la investigación oficial, la víctima, identificada como Alejandro Juárez, conocido como “Lupillo”, tenía una deuda con narcomenudistas que operan en la zona y que controlan gran parte del transporte en esa ruta. Muchos conductores enfrentan presiones para consumir drogas o están implicados en incidentes, agravando la problemática. La presencia de organizaciones delictivas como “Los Guerreros”, vinculadas a sindicatos y a grupos armados, ha profundizado la situación. Este grupo extorsiona a los concesionarios, obliga a entregar parte de las ganancias y facilita la venta de drogas en las unidades, usando ayudantes y vendedores que ocultan la sustancia en cajetillas de cigarros. Las autoridades detectaron que líderes vinculados a estas organizaciones, como Martín Filiberto Hernández Belmonte y otros personajes, dirigen estas operaciones delictivas en la zona. Asimismo, las unidades de transporte presentan deficiencias mecánicas y no reciben mantenimiento adecuado. Los vehículos que no llevan calcomanías que los identifiquen, colocadas por los extorsionadores, se convierten en objetivos fáciles para ataques y robos. La inseguridad en puntos clave como Avenida Tláhuac, Periférico Oriente y
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