Una iniciativa busca gravar productos como botanas, chocolates y bebidas energizantes para financiar el sistema de justicia capitalino.
La propuesta de una reforma fiscal en la Ciudad de México busca implementar un nuevo gravamen sobre productos de consumo frecuente, como botanas, chocolates, cereales, helados y bebidas energizantes. La iniciativa va más allá de los impuestos existentes, ampliando la carga fiscal para algunos alimentos y bebidas no básicos con alta densidad calórica, con el objetivo de incrementar la recaudación destinada a fortalecer las instituciones de justicia y la fiscalía de la capital.
Esta medida contempla una tarifa adicional del 4.5% al precio final de estos productos, sumándose a los gravámenes ya existentes en algunos puntos de venta, que generan ingresos por más de 200 millones de pesos al año. Una estimación indica que la recaudación podrá superar los cinco mil millones de pesos, recursos que serían canalizados directamente a los órganos encargados de la seguridad y justicia en la Ciudad de México, con la finalidad de afrontar desafíos estructurales y mejorar la atención a la ciudadanía.
Es importante contextualizar que este tipo de iniciativas responde a un interés por promover hábitos de consumo más responsables y destinar mayores recursos a áreas prioritarias, particularmente en un escenario donde las necesidades de justicia y seguridad requieren fortalecer sus capacidades. La propuesta también responde a tendencias nacionales e internacionales que consideran los impuestos sobre alimentos y bebidas poco saludables como un mecanismo para incentivar estilos de vida más saludables y financiar servicios públicos esenciales.
