A pesar de la ley que sanciona a quienes apartan espacios y cobran por estacionarse, los franeleros continúan operando y cobrando cuotas en la zona hospitalaria de la Ciudad de México.
A pesar de la implementación de nuevas medidas legales que establecen arrestos obligatorios para quienes ocupan o cobran por estacionar en la vía pública, los franeleros siguen ejercitando su actividad en los alrededores del Hospital General de México. Desde hace meses, estos grupos continúan ocupando las calles con huacales, garrafones y otros objetos para reservar espacios, generando caos vehicular y cobrando tarifas que oscilan entre 20 y 50 pesos, sin la presencia efectiva de las autoridades que frenen esta práctica. La situación se mantiene a plena luz del día, afectando la movilidad de automovilistas y usuarios del hospital. La ley, aprobada en agosto por la Congreso de la Ciudad de México, endureció las sanciones con arrestos de hasta 36 horas, pero en la práctica, su cumplimiento aún presenta dificultades dado el arraigo de estas actividades en varias zonas del sector salud. La presencia de los franeleros también responde a una demanda social y económica, pues algunos argumentan que cumplen funciones de protección y orden en zonas congestionadas, mientras las autoridades reconocen que las cifras de personas dedicadas a esta actividad en la capital alcanzan casi 400 registrados, sin contar a muchos otros que operan de manera informal. La persistencia de estas prácticas refleja la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y la efectividad de las leyes recién integradas al marco legal de la ciudad.
