Vecinos resistieron durante semanas en la calle después de ser desalojados sin aviso y exigen la recuperación de sus viviendas en el Centro Histórico.
En el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, familias residentes en el edificio Cuba 11 mantienen un plantón prolongado tras ser desalojadas por la fuerza en agosto pasado. La acción ocurrió sin previo aviso y culminó con el retiro de más de 70 personas, en su mayoría adultos mayores, que vivían en el inmueble desde hace varias décadas. Los desalojadores, uniformados y civiles, ingresaron en la madrugada del 27 de agosto armados con mazos, y saquearon pertenencias que incluían muebles, electrodomésticos y objetos de valor sentimental, sin ofrecerles una solución habitacional inmediata. La comunidad ha instalado un campamento en la calle, formando una resistencia colectiva acompañada de movilizaciones y reuniones con las autoridades de la Ciudad de México, quienes han ofrecido alojamiento temporal en hoteles, pero sin presentar una solución definitiva. Este caso ilustra cómo procesos de gentrificación y expropiaciones en zonas céntricas, del interés de fondos inmobiliarios y turistas extranjeros, afectan a las comunidades tradicionales, generando un aumento en la vulnerabilidad y desplazamiento de sus habitantes históricos. La lucha en Cuba 11 refleja una problemática que se repite en diferentes puntos de la ciudad, donde el valor patrimonial y la lucha por derechos humanos se enfrentan a intereses económicos que buscan urbanizar y convertir en negocios los espacios de vivienda popular.
