Los afectados piden apoyo y que la empresa responsable asuma las indemnizaciones tras la tragedia que dejó varios heridos y fallecimientos.
La explosión de una pipa de gas en el Puente de la Concordia, en la alcaldía de Iztapalapa, dejó un saldo de múltiples heridos y víctimas fatales, entre ellas María Salud Jaurrieta, quien perdió la vida por las graves quemaduras sufridas. Familiares y amigos permanecen en el Hospital General Rubén Leñero, donde continúan la espera por noticias sobre sus seres queridos, además de exigir que la empresa responsable ofrezca respuestas claras y asuma su responsabilidad en los daños ocasionados.
Este trágico incidente ha generado un impacto profundo en la comunidad, ya que la explosión evidenció la vulnerabilidad de las medidas de seguridad en el transporte y almacenamiento de gas licuado en la zona. Diversos familiares han señalado que aún enfrentan dificultades económicas y buscan apoyo legal y psicológico para afrontar las adversidades derivadas del suceso, además de pedir justicia y una acción concreta por parte de la compañía implicada en la operación de la pipa. La situación refleja la necesidad de reforzar las regulaciones y supervisión en sectores clave para evitar futuras tragedias.
El 19 de septiembre, las autoridades confirmaron el fallecimiento de una de las víctimas, mientras que otros lesionados permanecen en estado crítico. La comunidad ha establecido un punto de reunión en las inmediaciones del hospital para brindar apoyo colectivo, y las autoridades trabajan en atender las denuncias y ofrecer asistencia jurídica a las familias afectadas, en un intento por devolver algo de esperanza en medio del dolor.
