La pérdida del conductor, que resultó gravemente quemado en el incidente, se suma a la tragedia ocurrida el 10 de septiembre en la Ciudad de México.
El pasado 10 de septiembre, un camión cisterna de gas sufrió una volcadura y posterior explosión en la alcaldía de Iztapalapa, afectando a varias personas y causando daños en la zona del puente de La Concordia. Entre las víctimas se encontraba Fernando Soto Munguía, conductor del vehículo de la empresa Transportadora Silza, del Grupo Tomza, quien fue trasladado inicialmente a un hospital en el Estado de México y posteriormente a instalaciones en la Ciudad de México debido a las lesiones que presentaba. El incidente provocó que Soto Munguía sufriera quemaduras en el 90% de su cuerpo y permaneciera en estado crítico hasta su fallecimiento en el Hospital de Traumatología “Victoriano de la Fuente Narváez”. La autoridad investigadora analiza posibles cargos por homicidio culposo y daños a la propiedad, mientras que la empresa aún no se pronuncia sobre la pérdida de su trabajador.
Este accidente resaltó los riesgos asociados a la manipulación de materiales peligrosos y la importancia de las medidas de seguridad en el transporte de gas LP, un tema recurrente en el contexto de siniestros en la Ciudad de México. La explosión también dejó secuelas humanas, como la grave situación de Jazlyn Azuleth, una menor de dos años, que sobrevivió al incidente y será trasladada a un hospital en Texas para recibir atención especializada, tras la trágica pérdida de su abuela, quien se convirtió en víctima al protegerla.
La tragedia puso en evidencia la vulnerabilidad de los residentes en zonas cercanas a instalaciones de transporte de sustancias peligrosas y la necesidad de reforzar las políticas de prevención y regulación en estos casos.
