La captura de Donovan Calderón López y Héctor Hernández Escartín revela una operación planificada en el asesinato de David Cohen Sacal, implicando pagos y movilizaciones. Las investigaciones sobre el asesinato del abogado David Cohen Sacal evidencian una probable estructura de planificación y ejecución que involucró a dos individuos en un escenario que apunta a un crimen organizado. La captura de Donovan Calderón López, considerado el tirador, ocurrió en la colonia Campestre Potrero, en Iztapalapa, tras un operativo que implicó revisión de vehículos y vigilancia en cámaras de seguridad. Aunque su detención fue accidental, la policía encontró armas, drogas y objetos personales que confirmaron su implicación en el crimen. Junto a Donovan, las autoridades detuvieron a Héctor Hernández Escartín, de 18 años, quien sería el “pagador” y se cree que fue quien reclutó y coordinó la ejecución del asesinato. La operación habría sido diseñada para que Hernández Escartín fuera arrestado en el lugar, lo que permitió a Calderón López escapar y establecer una zona de confort a miles de kilómetros, en una ruta de más de 78 kilómetros que culminó en Puebla. El móvil y la supuesta implicación de un elemento apodado “Goofy” apuntan a que el crimen fue planificado con un pago previo, en un contexto de lucha por poder y conflictos relacionados con figuras vinculadas a la política y organizaciones empresariales. La víctima, conocido por representar a Billy Álvarez, exdirectivo de Cruz Azul, había recibido amenazas anteriormente, que podrían estar relacionadas con su trabajo como abogado de alto perfil. El desarrollo del caso muestra una coordinación policial efectiva que permitió detener a los principales sospechosos, enviando una señal clara sobre la lucha contra la criminalidad organizada en la capital y sus alrededores. Analysts señalan que estos eventos reflejan la peligrosidad de las redes delictivas que operan en el país, con efectos directos en la seguridad y justicia.
