La clausura de un emblemático comercio marca el fin de una era en el centro de la ciudad. La icónica tienda de artículos ingleses en la avenida Cinco de Mayo, abierta desde 1936, se cierra. Este establecimiento, que ha servido a varias generaciones, es recordado por sus jabones Yardley y productos únicos. La renta del local, ahora más alta, ha llevado a su dueño a cerrar tras 25 años de operación. Los clientes acudieron en masa para realizar sus últimas compras, llenos de nostalgia por los artículos de otro tiempo. La tienda sobrevivió a innumerables cambios en la ciudad, convirtiéndose en un símbolo del comercio tradicional. Su cierre refleja la transformación del centro, cada vez más alejándose de su esencia original.
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