La Ciudad de México implementa estrategias y protocolos con empresas para mitigar los riesgos laborales provocados por el cambio climático, priorizando la seguridad y salud del personal. La Ciudad de México ha formalizado un acuerdo con el sector empresarial para reforzar la protección de los trabajadores ante el incremento de eventos climáticos adversos. Debido a los efectos del cambio climático, fenómenos como olas de calor, lluvias intensas e inundaciones se han vuelto parte de la realidad cotidiana, afectando las condiciones laborales en diversos sectores. La iniciativa busca establecer protocolos específicos que permitan a las empresas adaptar horarios, mejorar espacios de trabajo y ofrecer medidas de protección, como áreas de sombra y ventilación adecuada, para reducir los riesgos para la salud laboral. El cambio climático ha generado un aumento en la pérdida de horas laborales y en problemas de salud relacionados con las altas temperaturas, como golpes de calor, deshidratación y enfermedades respiratorias. La inestabilidad en el transporte público por eventos severos también afecta la movilidad, causando retrasos y estrés en la fuerza laboral. Por ello, muchas compañías consideran activar esquemas de trabajo remoto y flexibilizar horarios para mantener la productividad sin poner en riesgo la integridad de los empleados. Expertos internacionales subrayan que, en sectores como la construcción, agricultura y transporte, la adaptación a estos nuevos escenarios no solo es urgente, sino también una responsabilidad empresarial creciente. La incorporación de medidas preventivas y de infraestructura adaptada puede marcar la diferencia en la salud y bienestar de los trabajadores, además de mitigar pérdidas económicas por ausentismo y enfermedades. Aunque algunas ciudades ya han iniciado acciones similares, en gran parte del país aún se trabaja en la formalización y cumplimiento de normativas que regulen estas condiciones laborales en un contexto de emergencia climática
