Gregorio Cárdenas Hernández, conocido como "El Estrangulador de Tacuba", obtuvo indulto tras más de 30 años recluido, donde desarrolló una carrera legal y artística. Ciudad de México. Gregorio Cárdenas Hernández, identificado como "El Estrangulador de Tacuba", cumplió más de 30 años de reclusión en la Penitenciaría de Lecumberri, tiempo durante el cual no solo se dedicó al estudio del derecho, sino que también desarrolló una carrera artística, culminando con su liberación mediante un indulto presidencial. Cárdenas Hernández fue confeso de al menos cuatro feminicidios ocurridos en la década de 1940, cuyas víctimas eran mujeres jóvenes. Tras su confesión y el descubrimiento de los cuerpos enterrados en su domicilio en la colonia Tacuba, Cárdenas Hernández ingresó a Lecumberri el 13 de septiembre de 1942. A pesar de la gravedad de sus crímenes, que incluyeron el estrangulamiento de sus víctimas, el reo mostró una evolución notable en su comportamiento dentro del "Palacio Negro", como se le conocía a la prisión. Memorizó el Código Penal, se formó como abogado y, según informes, resolvió numerosos casos para otros internos, logrando que muchos obtuvieran su libertad. La historia de Gregorio Cárdenas es un complejo entramado de crueldad y reinserción social. Estudios psiquiátricos de la época señalaron que su comportamiento violento pudo tener raíces en experiencias infantiles y una relación conflictiva con su madre, además de un odio exacerbado hacia las mujeres tras un divorcio. Durante entrevistas, Cárdenas Hernández expresó arrepentimiento y manifestó desear la muerte como castigo, aunque también solicitó ser juzgado por un panel diverso de la sociedad. Durante su larga estancia en prisión, Cárdenas Hernández también encontró espacio para la expresión artística. Se dedicó a la lectura de poesía, la pintura, y llegó a exponer su obra en una galería de la Ciudad de México. Su vida inspiró una radionovela de gran audiencia y, según se reporta, el cineasta Alejandro Jodor
