La capital registra casi 250 incidentes de carga en seis años, con más de 500 muertes, evidenciando la necesidad de regulaciones más estrictas y estrategias de seguridad vial.
En la Ciudad de México, el riesgo asociado a la circulación de camiones de carga ha escalado en los últimos años, con un total de 248 volcaduras documentadas desde 2019. Estos incidentes, que incluyen vehículos como pipas, tráileres y cisternas, han sido responsables de 7,762 accidentes viales en este periodo, resultando en al menos 481 muertes. La explosión de una pipa de gas en Iztapalapa en septiembre, que causó ocho fallecidos y dejó 67 personas heridas, resalta la gravedad del problema y se atribuye a una volcadura a alta velocidad.
Expertos en movilidad urbana advierten que los camiones representan un riesgo significativamente mayor al resto de los vehículos en la ciudad. Datos recientes revelan que mientras los accidentes de automóviles tienen una probabilidad de mortalidad del 2%, en camiones de carga esta cifra se triplica, alcanzando el 6%. Aunque representan solo una fracción del total de vehículos en circulación, concentran una proporción desproporcionada de fatalidades.
En cuanto a la regulación, persisten desafíos en la aplicación de medidas existentes. A pesar de que las normativas contemplan restricciones en rutas y horarios para transporte de sustancias peligrosas, estas no se cumplen en la práctica, debido en parte a la flexibilización de controles en administraciones recientes. La alcaldesa Claudia Sheinbaum reconoció que, si bien existía una orientación para que los camiones peligrosos circularan durante la noche, estas recomendaciones nunca fueron formalmente obligatorias, dejando abierta la posibilidad de incumplimiento.
El incremento en la circulación irregular y la falta de supervisión efectiva generan una situación de vulnerabilidad en los habitantes, especialmente en zonas escolares y áreas densamente pobladas. La fiscalía de la capital ha señalado que, además del exceso de velocidad, las violaciones a las regulaciones por parte de las empresas transportistas agravan el problema. Varias voces coinciden en que se requiere un programa integral que refuerce la seguridad vial, establezca rutas seguras y asegure el cumplimiento de horarios y normas.
Ante esto, expertos señalan que la lucha contra los accidentes de carga debe incluir estrategias específicas para horarios escolares y zonas vulnerables, además de un diagnóstico profundo de las operativas actuales. La evidencia muestra la urgencia de implementar controles efectivos, ya que en seis años, más de 500 vidas se han visto afectadas por estos incidentes en la capital.
