La justicia mexicana busca esclarecer la participación de un exagente del CISEN en el asesinato del candidato presidencial, casi 30 años después del crimen.
Este sábado se llevará a cabo una audiencia clave en un histórico expediente que persiste desde hace tres décadas en torno al asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio. La Fiscalía General de la República (FGR) valorará si existen argumentos suficientes para imponer una prisión preventiva a Jorge Antonio Sánchez Ortega, quien bajo sospecha de haber sido el segundo tirador en el atentado ocurrido en Tijuana en 1994. La detención reciente en dicha ciudad reaviva uno de los capítulos más controversiales de la historia política del país.
Durante la investigación, se reveló que Sánchez Ortega era un exagente del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), asignado en esa etapa a tareas de protección del político. Las pruebas periciales y testimoniales, respaldadas por análisis forenses, lo sitúan en la escena del crimen y sugieren su participación en el homicidio por premeditación y alevosía. La reaprehensión y la continuidad del proceso judicial reabren un caso que, desde sus inicios, ha generado múltiples teorías y debates sobre la verdad detrás del magnicidio.
Para contextualizar, el asesinato de Colosio se convirtió en un símbolo de la crisis política y social de México en los años 90, desatando una serie de investigaciones y versiones que aún hoy mantienen su relevancia. La actualización del proceso judicial en 2024 refleja los avances en las investigaciones y la persistente búsqueda de justicia en uno de los episodios más oscuros de la historia reciente del país.
