Ciudad de México. – La reciente incursión de Estados Unidos para capturar al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha sido interpretada por analistas como un mensaje contundente hacia China, reforzando la llamada “doctrina Donroe”, la cual sugiere que las potencias hegemónicas imponen su voluntad en sus zonas de influencia, y los países más pequeños tienden a ceder.
La operación estadounidense, realizada horas antes de que un alto funcionario chino se reuniera con Maduro en Caracas para mostrar apoyo a su régimen, subraya los límites de la influencia china en el hemisferio occidental, un área que Washington considera de su exclusiva competencia.
Este evento pone de relieve la compleja dinámica geopolítica en la región, donde las acciones de una superpotencia pueden tener repercusiones significativas en las aspiraciones de otra.
