Autoridades alertan sobre la alta prevalencia de extorsiones telefónicas y recomendaciones para evitar ser víctima de estos delitos.
Durante el pasado fin de semana, La Paz, en Baja California Sur, registró un incremento en los incidentes de secuestro virtual, con un total de cinco casos reportados por las autoridades municipales. De estas situaciones, solo una persona accedió a realizar un depósito, que en algunos casos alcanzó los 100,000 pesos, mientras que las demás víctimas resistieron la extorsión.
Este fenómeno delictivo ha cobrado mayor magnitud en los últimos meses, consolidándose como una amenaza creciente en diversas regiones del país. La modalidad consiste en que los delincuentes contactan a las víctimas, usualmente con llamadas desde números desconocidos, y les solicitan información personal para simular un secuestro. Una estrategia frecuente es pedir el código de WhatsApp, permitiendo a los delincuentes acceder a los datos de la víctima y fingir una emergencia familiar, con el fin de presionarlos para realizar pagos.
La estrategia de los extorsionadores ha evolucionado, aprovechando la temporada de fin de año y la distribución de aguinaldos para incrementar sus intentos. Ante esta realidad, las autoridades locales recomiendan a la población no contestar llamadas de números desconocidos y abstenerse de compartir información personal o códigos de aplicaciones a desconocidos. La coordinación entre instituciones públicas y privadas busca sensibilizar a la ciudadanía sobre estos delitos para reducir riesgos y fortalecer las medidas preventivas.
El aumento en los casos de extorsión por secuestro virtual subraya la necesidad de fortalecer la seguridad digital y mantener la vigilancia. La creciente dependencia de las plataformas de comunicación digital hace que los ataques cibernéticos sean un fenómeno que requiere atención constante, tanto a nivel comunitario como institucional.
En un contexto más amplio, la persistencia de estas modalidades criminales evidencia una problemática que impacta directamente en la percepción de seguridad ciudadana y exige esfuerzos coordinados para prevenir futuros incidentes. La protección de datos y la educación en seguridad digital son clave para reducir la vulnerabilidad ante estas amenazas.
