Más de 70 agentes municipales llevan meses sin ingresar a causa de evaluaciones reprobadas, enfrentando la temporada navideña en incertidumbre económica.
En Rosarito, Baja California, más de 70 policías municipales continúan en suspensión desde hace ocho meses tras reprobar exámenes de control y confianza necesarios para su permanencia en el cargo. La causa oficial, según la administración, fue la no justificación de ingresos del hogar, un requisito que, pese a haber pasado evaluaciones previas, les impidió mantener su plaza. Entre ellos, se encuentra Israel Gallo, con 23 años en la corporación, quien ha visto reducidos sus ingresos a solo 50 pesos por quincena, obligándolo a buscar empleos alternativos como vigilante y trabajador de seguridad privada. La situación ha afectado severamente la economía familiar, especialmente en fechas donde los gastos navideños son tradicionales. La incertidumbre burocrática y la falta de una resolución concreta mantienen a estos oficiales en un limbo administrativo, a la espera de su reincorporación. Este caso refleja un problema mayor en la gestión de recursos humanos en las fuerzas policiales de la región, que afecta no solo a los agentes sino también a sus familias y la seguridad local. La revisión de los procesos y la atención a las evaluaciones de control y confianza se vuelven prioritarios para garantizar estabilidad laboral y derechos del personal policial, en un contexto donde la confianza en las instituciones de seguridad pública es esencial para la comunidad.
