La desconfianza hacia los datos gubernamentales resalta la brecha entre realidad y discurso.
Las cifras de seguridad presentadas por el gobierno en Baja California no reflejan la angustia diaria que siente la población frente a la delincuencia. La percepción de inseguridad se basa en experiencias directas y testimonios de la comunidad.
La violencia sigue manifestándose de diversas formas, contradiciendo las afirmaciones de mejora en la seguridad por parte de las autoridades. Existe una profunda desconfianza hacia los datos oficiales, lo que socava la credibilidad gubernamental.
Esta situación no solo afecta la percepción sobre los delitos, sino que también sugiere posibles vínculos entre funcionarios y actividades ilícitas, exacerbando la inquietud ciudadana.

