Las distintas figuras de Morena en Baja California afinan alianzas y posicionamientos en un contexto electoral que empieza a definirse dos años antes del proceso. Las dinámicas internas y externas de Morena en Baja California muestran una fase de reconfiguración para las próximas elecciones del 2027, aunque el proceso aún esté a casi dos años. A nivel local, dirigentes y aspirantes buscan consolidar su presencia mediante alianzas estratégicas y fortaleciendo su imagen pública. Recientemente, el diputado Fernando Castro Trenti visitó Baja California como parte de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, centrándose en la problemática de la tuberculosis, enfermedad con altas tasas de infección en la región. Aunque no busca la gubernatura, Castro Trenti aspira a ser una figura influyente en Morena durante la carrera electoral, recibiendo interés tanto del senador Armando Ayala como del delegado Jesús Alejandro Ruiz Uribe, quienes, sin embargo, enfrentan bajón en su presencia mediática y aceptación pública. En el panorama interno, se observa una división en las aspiraciones: la senadora Julieta Ramírez ha reducido sus vínculos políticos, buscando mejorar su imagen tras algunas turbulencias, mientras que personajes como Armando Samaniego y las diputadas Evangelina Morena, Ericka Santana y Araceli Brown continúan perfilando su participación para 2027. La militancia del Partido Verde en Baja California, representada por Ericka Santana, también entra en análisis, pues se debate si integrará un proyecto electoral en solitario o en coalición. Un aspecto clave radica en el fortalecimiento de figuras institucionales y la estrategia de alianzas que definirán el rumbo del partido en la región. La competencia por la candidatura y la consolidación del liderazgo en los territorios marcan la pauta para las próximas decisiones políticas en Baja California, que busca refrescar su escenario electoral en medio de un escenario nacional marcado por cambios políticos y ajustes en los
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