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Baja California

Derrumbe en Cañón Zapata: CESPT y Sedena bajo escrutinio por afectaciones

Residentes del Cañón Zapata en Tijuana sufren pérdidas patrimoniales debido a un deslizamiento de tierra, mientras CESPT y Sedena son señalados por presunta negligencia y falta de respuesta oportuna ante los daños y riesgos en la zona.

Por Redacción2 min de lectura
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Tijuana, Baja California. – Un deslizamiento de tierra en el Cañón Zapata ha dejado a residentes sin hogar y en riesgo, mientras la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) enfrentan cuestionamientos sobre su responsabilidad en los daños y la falta de solución.

Silvia Alamilla es una de las afectadas directas, cuya casa fue destruida por el deslave. A pesar de la creciente inestabilidad del terreno, que amenaza a viviendas aledañas, ninguna de las dos instituciones ha asumido plenamente la responsabilidad por la pérdida patrimonial. La situación se agrava ante la incertidumbre sobre cuándo se conocerán los resultados de los dictámenes de Protección Civil y los estudios técnicos sobre el talud, a pesar de la promesa de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de concluir el viaducto circundante.

La obra del viaducto, a cargo de Sedena, ha enfrentado retrasos significativos, atribuidos a la retención de fondos por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Esto pone en duda la apertura de tramos previstos para el próximo año, según fuentes internas.

Los hechos se precipitaron a principios de diciembre, cuando Silvia Alamilla notó grietas severas en su hogar, culminando en su evacuación por Protección Civil. Aunque Sedena inicialmente se deslindó, posteriormente un mayor de la corporación reconoció la posible implicación de los movimientos de maquinaria en el desastre y reportó una fuga de agua a la CESPT, que, según los afectados, nunca fue reparada oportunamente. Un reporte previo de fuga en una calle cercana, atendido tardíamente por la CESPT, añade complejidad al caso.

Los residentes de la zona han expresado temor por posibles inundaciones de lodo y deslizamientos adicionales, especialmente durante la temporada de lluvias. A pesar de compromisos previos para la construcción de muros de contención y configuración del terreno, los avances son limitados, generando desconfianza entre los afectados.

Expertos consultados sugieren que la combinación de cortes de terreno para el viaducto, vibraciones de maquinaria, antigüedad de tuberías y posibles autoconstrucciones pudo haber desencadenado la fuga y la subsiguiente inestabilidad del terreno. La falta de dictámenes concluyentes y la aparente lentitud en la acción gubernamental exacerban la preocupación de los residentes, quienes temen que el problema persista y afecte a más viviendas.

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