Tijuana, Baja California. – El complejo panorama político y social de Venezuela se ha erigido como un factor determinante en la reconfiguración de la política de seguridad de Estados Unidos hacia América Latina, con potenciales repercusiones para ciudades fronterizas como Tijuana, según el análisis de especialistas.
José María Ramos, catedrático del Colegio de la Frontera Norte, destacó que la prolongada crisis venezolana, caracterizada por corrupción, restricciones a la participación política e inestabilidad económica, ha desencadenado una migración masiva. Se estima que cerca de 8 millones de venezolanos han abandonado su país en los últimos cinco años, buscando refugio principalmente en Colombia, México y Estados Unidos.
Esta diáspora se entrelaza con la nueva estrategia de seguridad estadounidense, que ha puesto un énfasis renovado en el combate al narcotráfico, el fentanilo y la corrupción como amenazas regionales. La designación de grupos del crimen organizado como organizaciones terroristas ha alterado las dinámicas entre Estados Unidos y Latinoamérica, con un foco particular en naciones como Venezuela.
El especialista subrayó que este enfoque envía un mensaje inequívoco a la región sobre las consecuencias de la connivencia entre el crimen organizado y los gobiernos, especialmente en lo referente al trasiego de drogas. Países como Colombia también enfrentan escenarios complejos, con la posibilidad de repercusiones en su relación con EE. UU. debido al aumento de cultivos ilícitos.
En el caso de México, las nuevas prioridades de seguridad han generado fricciones en torno a la migración, el lavado de dinero y el tráfico de fentanilo. Si bien la colaboración del Estado mexicano ha aliviado ciertas tensiones, particularmente en la lucha contra el fentanilo, la situación de fondo persiste.
Ramos advirtió que un evento como la detención de Nicolás Maduro podría intensificar el flujo de migrantes venezolanos hacia Tijuana en busca de asilo. Esta eventualidad podría exacerbar la incertidumbre y afectar el bienestar de la comunidad venezolana ya establecida en la ciudad, ante la falta de claridad sobre el futuro político de su nación.
Ante este panorama, el catedrático enfatizó la necesidad de que América Latina fortalezca sus instituciones democráticas y desarrolle políticas públicas enfocadas en la generación de empleo, la garantía de la seguridad y la promoción del bienestar social.
