Ensenada, Baja California. – El estado de las carpas y el comercio ambulante en la zona turística de Ensenada genera vergüenza y descontento entre comerciantes establecidos y residentes. La situación actual, caracterizada por la desorganización y competencia desleal, afecta la imagen de la ciudad y la economía local.
Comerciantes establecidos de la calle Primera han expresado su frustración ante la falta de atención a sus reclamos, evidenciando una marcada diferencia en las cargas fiscales y operativas. Mientras ellos cumplen con el pago de predial, IMSS, servicios básicos y permisos, los vendedores bajo carpas operan sin cubrir estos costos, lo que les permite ofrecer precios más bajos y competir de manera inequitativa.
A pesar de que existe un reglamento municipal que establece distancias para el comercio ambulante en zonas turísticas y prohíbe la obstrucción de la vía pública, su aplicación ha sido nula tanto por la administración anterior como por la actual. Esta falta de regulación y ordenamiento municipal perpetúa el problema, perjudicando las ventas de los locatarios establecidos y deteriorando la apariencia de la zona turística.
La problemática se centra en la necesidad de ordenar la ciudad y aplicar la ley de manera equitativa, reconociendo que el turismo es una fuente vital para la economía de Ensenada. La inacción municipal contribuye a que el desorden visual, representado por las carpas en mal estado, disuada a los visitantes y afecte negativamente la percepción de la ciudad.
