La administración estatal trabaja en incrementar el número de efectivos, pero aún enfrenta obstáculos para alcanzar las metas de seguridad pública.
La fuerza policial en Baja California presenta una brecha significativa en su plantilla, dificultando los esfuerzos para mantener la seguridad pública en la región. A pesar de los esfuerzos del gobierno para fortalecer la corporación, actualmente cuenta con poco más de 1,000 agentes de la Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana (FESC), cifra aún muy por debajo de las aproximadamente 3,000 solicitadas según análisis internos. La administración ha reconocido que, al inicio de su gestión, había entre 650 y 700 elementos operativos, con una distribución desigual entre las ciudades más pobladas del estado.
Este déficit obedece en parte a la dificultad para atraer nuevos candidatos, ya que las condiciones laborales en el sector policial no resultan lo suficientemente competitivas frente a otras carreras profesionales, una problemática que ha limitado la incorporación de personal más joven y activo. Las autoridades mencionan que uno de los desafíos principales es convertir a la policía en una opción más atractiva, además de mantener y revalorizar a los agentes existentes.
La problemática de falta de personal no solo afecta la cobertura en las principales ciudades como Tijuana y Mexicali, sino que también complica la estrategia de prevención y respuesta a incidentes delictivos. Aunque el gobierno ha establecido una meta de ingreso anual de al menos 150 nuevos oficiales, la escasez de aspirantes aún impide alcanzar ese objetivo, lo cual representa un reto relevante para la seguridad a medio plazo en la entidad. La intención es que, en los próximos años, las mejoras en condiciones laborales y en la percepción social de la carrera policial ayuden a cerrar esta brecha y fortalecer la seguridad en Baja California.
