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Baja California

Apagones en Baja California: Falta de Inversión y Mantenimiento Provocan Crisis Eléctrica

Miles de personas y negocios en Baja California se vieron afectados por apagones masivos, atribuidos a la falta de inversión y mantenimiento en la CFE, resultando en pérdidas económicas y desabasto de servicios básicos.

Por Redacción2 min de lectura
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Tijuana, Baja California. – Una prolongada falta de electricidad afectó a miles de residentes y negocios en Tijuana, Ensenada y Rosarito, generando pérdidas económicas significativas y una ola de descontento ciudadano. Los apagones, que en algunos casos superaron las 70 horas, han sido atribuidos por especialistas a la falta de inversión y mantenimiento en la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), así como a la obsolescencia de los equipos utilizados.

Gabriela, residente del fraccionamiento Paseo del Pacífico III en Tijuana, relató la pérdida de alimentos valorados en dos mil pesos debido a la interrupción del servicio eléctrico, que se extendió por más de 70 horas en su domicilio. La situación obligó a muchos a cancelar celebraciones y a desechar provisiones navideñas.

El sector empresarial, particularmente el gastronómico, reportó caídas en sus ventas de hasta el 40 por ciento, ante la imposibilidad de operar con normalidad y la necesidad de realizar reembolsos a clientes por pedidos no entregados. Restauranteros y dueños de negocios expresaron su frustración por la falta de suministro y el impacto en sus operaciones.

Un consultor con experiencia en la CFE, que prefirió mantenerse en el anonimato, señaló que la problemática se agrava por la insuficiencia de recursos destinados al mantenimiento de las líneas de distribución y la falta de equipo, material y personal. Advirtió que la situación podría empeorar en 2026 ante la ausencia de fondos suficientes en el Presupuesto de Egresos de la Federación para un plan de mantenimiento robusto.

La falta de inversión continua desde hace siete años ha llevado a la CFE a desconocer la vida útil de su infraestructura, que incluye postes de madera y concreto, a diferencia de otros países que utilizan materiales más duraderos. La dependencia de inspecciones presenciales y la sobrecarga de cables de telecomunicaciones en los postes existentes aumentan la fragilidad del sistema.

Adicionalmente, se reportó que la falta de personal en la CFE en Tijuana limita su capacidad de respuesta, obligando a enviar trabajadores de otras ciudades para subsanar las fallas. La comparación con el sector energético de Estados Unidos, donde la competencia y la inversión en infraestructura resultan en servicios más confiables, fue destacada por especialistas.

La Comisión Federal de Electricidad informó oficialmente que las interrupciones del 24 de diciembre afectaron a 182,252 usuarios en el estado, atribuyéndolas al frente frío número 23. Sin embargo, muchos ciudadanos desmintieron el restablecimiento total del servicio en las fechas indicadas.

Las afectaciones no se limitaron a la electricidad. El desabasto de agua potable se extendió por hasta seis días en colonias como Rubí, Ramírez y Paseo del Pacífico, debido a las fallas en el sistema de bombeo de la CESPT (Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana) causadas por los apagones. La falta de coordinación entre CFE y CESPT dejó a los ciudadanos a cargo de gestionar la restauración de ambos servicios.

Representantes de la industria restaurantera y de la Asociación de Industriales de la Mesa de Otay (AIMO) criticaron la falta de transparencia de la CFE en la comunicación sobre las causas y el alcance de los apagones, así como la recurrencia de estas fallas, que generan pérdidas significativas y repercusiones a largo plazo en la producción industrial.

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