El liderazgo de Burgueño en Tijuana destaca por su aprobación estatal, en contraste con otros municipios gobernados por Morena que enfrentan retos de confianza ciudadana.
Al cerrar el año 2023, la percepción pública en Baja California revela un panorama desigual en los gobiernos municipales. El alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, lidera con claridad el nivel de aprobación, alcanzando un 59%, lo que lo distingue como el único entre los presidentes municipales del estado con respaldo mayoritario, en un contexto donde la desaprobación alcanza solo un 22%. Este reconocimiento refleja un desempeño favorable en una ciudad que, por su tamaño, representa un importante termómetro político en la región.
En contraste, varias alcaldías de Morena enfrentan niveles de aprobación por debajo del 50%. En Mexicali, la alcaldesa Norma Bustamante registra un 35% de apoyo, mientras que en Ensenada, Claudia Agatón obtiene un 47%, aunque con un porcentaje elevado de rechazo. Playas de Rosarito y San Felipe presentan cifras similares de aprobación moderada y creciente desafección, evidenciando la dificultad de mantener el respaldo público en ciertos municipios.
El nivel de aceptación en algunas localidades también muestra signos de desgaste respecto a mediciones anteriores. Norma Bustamante experimentó una caída en su aprobación, al igual que Rocío Adame en Playas de Rosarito, reflejando la existencia de retos internos y externos que afectan la percepción de gestión en sus administraciones.
Este escenario evidencia la importancia de mantener una gestión eficiente y cercana a la ciudadanía, ya que los niveles de confianza pueden influir en el panorama político de cara a las elecciones del 2026. La sólida posición de Burgueño en Tijuana destaca en medio de un contexto de desafíos para otros alcaldes, y subraya la relevancia de estrategias de gobernabilidad efectivas en la región.
Desde una perspectiva más amplia, este comportamiento refleja cómo las administraciones municipales denominadas de oposición o con dificultades de aprobación enfrentan continuos desafíos para consolidar su liderazgo y mejorar la percepción pública, aspecto clave para la estabilidad política y el desarrollo social de Baja California.
