La partida manejada a discreción por Adán Augusto López crece exponencialmente, en medio de recortes en otros rubros presupuestales del Congreso.
En 2025, el Senado de la República registró un incremento del 11,000 por ciento en una partida destinada a asignaciones discrecionales, controlada por el presidente de la Junta de Coordinación Política, Adán Augusto López Hernández. Mientras en 2024 se ejercieron aproximadamente 8 millones de pesos en ese rubro, en 2025 la cifra alcanzó los 894 millones de pesos, según documentación oficial. Esta partida, ubicada en el Capítulo 4000 de “Transferencias, asignaciones, subsidios y otras ayudas”, permite a la dirigencia del Senado distribuir fondos sin mayores auditorías, destinados en su mayoría a apoyar a legisladores, grupos políticos y aliados, incluyendo partidos como el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista.
El fenómeno sucede en un contexto donde otras partidas, consideradas de inversión pública y financiera, mostraron un desplome o inexistencia en su ejercicio durante 2025. En particular, el capítulo dedicado a inversión pública no registró gasto alguno en ese año, mientras en 2024 se destinaron poco más de 5 millones de pesos. La tendencia refleja una preferencia por fondos con poca transparencia y control, en contraste con las partidas abiertas y auditables.
Este incremento en fondos discrecionales se produce en medio de un escenario de recortes en otros rubros esenciales, como el destinado a inversión y a órganos de apoyo institucional. Por ejemplo, el Instituto Belisario Domínguez, organización que tradicionalmente aporta análisis técnico y estratégico para los senadores, duplicó su presupuesto en 2025, alcanzando 11.7 millones de pesos, aunque su uso sigue siendo sumamente opaco.
El manejo de estos recursos en el Senado evidencia tendencias de mayor discrecionalidad en la asignación presupuestal, en un momento donde el control y la transparencia en el gasto público adquieren la máxima relevancia para la rendición de cuentas y la confianza ciudadana.
El crecimiento desproporcionado de fondos sin reglas claras no solo refleja una práctica común en los órganos legislativos, sino que también pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de fiscalización en el Congreso.
Este fenómeno es particularmente importante en un contexto político donde la consolidación del poder y la opacidad en la gestión de recursos públicos generan preocupación por la transparencia y la correcta administración del dinero de los contribuyentes.
LOS HECHOS Y CIFRAS CLAVE – Incremento del 11,000% en la partida de asignaciones discrecionales del Senado en 2025. – Gasto en 2024 en ese rubro: aproximadamente 8 millones de pesos. – Gasto en 2025: 894 millones de pesos. – Total de gasto en los siete capítulos del Senado en 2024: 4,202 millones de pesos. – Presupuesto total del Senado en 2025: 5,103 millones de pesos, con 2,495 millones en servicios personales.
