Caracas, Venezuela. – La reciente intervención de Donald Trump en la política venezolana ha generado una ola de incertidumbre a nivel internacional, marcando el inicio de una nueva etapa con consecuencias impredecibles para la región.
La estrategia del mandatario estadounidense para consolidar su influencia en América Latina, buscando resolver conflictos bajo su propia óptica, presenta una mezcla de tácticas históricas con un enfoque contemporáneo.
Según el analista internacional Martín Shapiro, la intervención de Trump es peculiar al carecer de una invasión terrestre directa, con acciones limitadas y, al parecer, una coordinación parcial con sectores del gobierno chavista, dejando en segundo plano a la oposición en el exilio.
Shapiro también destaca la audacia de la intervención, manifestada en la declaración de tomar decisiones sobre el sector petrolero venezolano.
El analista señala la influencia del ala de Marco Rubio en las decisiones del gobierno estadounidense respecto a Venezuela, a pesar de que el sector más aislacionista liderado por J.D. Vance no comparta completamente esta postura. No obstante, se observa una alineación general detrás de este esfuerzo, que preliminarmente ha mostrado resultados como la detención de Nicolás Maduro.
El futuro de la gobernabilidad en Venezuela, según Shapiro, será un tema a observar desde la distancia en Estados Unidos.
En cuanto a los desafíos internos, Shapiro considera que Trump enfrenta más obstáculos con los demócratas y algunos republicanos en el Congreso que dentro de su propia estructura de gobierno, la cual parece estar alineada.
Martín Shapiro descarta que se trate de un golpe de Estado tradicional, comparando la situación más bien con el arresto de Noriega en 1989. Sin embargo, la idea de que Estados Unidos asuma el control del gobierno venezolano y que figuras como Delcy Rodríguez actúen bajo directrices estadounidenses, sienta un precedente complejo sobre la capacidad de Estados Unidos para influir en los asuntos políticos de otras naciones, transgrediendo su soberanía.
La aparente captura de Maduro sugiere el resurgimiento de operaciones encubiertas de la CIA en Latinoamérica.
Finalmente, Shapiro sugiere que la marginación de María Corina Machado, a pesar de su capacidad de movilización electoral y victoria en las elecciones junto a Edmundo González, se debe a la predilección de Trump por el ejercicio de la fuerza directa. Ante la falta de movilizaciones callejeras para validar los resultados electorales, Trump habría optado por negociar con quienes ostentaban el poder.
La interrogante sobre cómo gestionará la política venezolana el poder establecido, dada su demostrada voluntad de permanencia y control desde 2015, permanece abierta.
