El país moderniza sus infraestructuras portuarias para potenciar la integración regional, reducir costos y consolidar su posición en el comercio global.
México trabaja en la modernización y expansión de sus principales puertos para fortalecer su presencia en el comercio internacional. Tras un año en el que las terminales nacionales movilizaron más de 135 millones de toneladas en mercancías, se identifican áreas clave donde la infraestructura requiere atención para aprovechar oportunidades en la región y reducir costos logísticos. La concentración de la actividad en los puertos de Manzanillo, Lázaro Cárdenas, Veracruz y Altamira refleja aún una estructura que puede consolidarse y ampliar su competitividad.
Expertos destacan que la ubicación estratégica del país, que conecta con mercados clave de Asia, Europa, Estados Unidos y Sudamérica, es una ventaja que no se ha explotado plenamente debido a la insuficiente infraestructura portuaria. La modernización proyectada contempla ampliar capacidades en sitios como Manzanillo y Salina Cruz, además de integrar puertos como Matamoros y Coatzacoalcos en el corredor logístico nacional e internacional. La meta es reducir tiempos y costos, fomentar el nearshoring y mejorar las rutas de exportación e importación, especialmente hacia Sudamérica y Europa.
El plan gubernamental incluye una inversión pública significativa, complementada con capital privado, en proyectos que buscan transformar a México en una potencia portuaria regional y mejorar su competitividad en cadenas de suministro globales. La apuesta por un sistema portuario eficiente es clave para aprovechar acuerdos comerciales y consolidar la posición del país en el mercado mundial.
