La imposición de aranceles en Estados Unidos pone en riesgo la recuperación del sector mexicano, que depende en gran medida del mercado estadounidense. La administración de Estados Unidos anunció la aplicación de un arancel del 25% a camiones y tractocamiones con contenido no estadounidense a partir del 1 de noviembre, además de un impuesto del 10% para autobuses. Paralelamente, se estableció una cuota compensatoria del 3.75% para autopartes utilizadas en la fabricación de vehículos pesados, dirigidas exclusivamente a plantas ubicadas en territorio estadounidense. Estas medidas, aún en evaluación, generan incertidumbre en la industria mexicana, la cual fabricó más de 213,000 unidades en el último año, concentrando una parte significativa en exportaciones a EE. UU. donde empresas como Freightliner, International y Kenworth destinaron 93%, 76.5% y 37.5% de su producción al mercado estadounidense, respectivamente. En el período de enero a septiembre, la producción total cayó un 34.5%, y las exportaciones se redujeron un 29.1%, reflejando el impacto directo de las políticas comerciales. La posible escalada arancelaria complicaría aún más una recuperación que se iniciaba tras los efectos de la pandemia, y obliga a las empresas mexicanas a revisar sus estrategias para mantener competitividad en un contexto cada vez más incierto, además de promover ajustes en sus cadenas de suministro y contenido regional.
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