La firma portuguesa planea gestionar terminales estratégicas en la región del Pacífico, lo que ha provocado preocupación por vínculos con China y posibles implicaciones geopolíticas.
Recientes movimientos en el sector de infraestructura indican que la constructora portuguesa Mota-Engil está explorando oportunidades para ampliar su presencia en el mercado aeroportuario mexicano. La compañía, con una trayectoria consolidada en obras públicas y proyectos de gran escala en diversas partes del mundo, ha puesto interés en gestionar terminales ubicadas en zonas clave del Pacífico, como Tepic, Nayarit y Puerto Escondido.
Su participación en México está dirigida por Javier García Bejos, un empresario con cercanía tanto al expresidente Enrique Peña Nieto como a sectores cercanos a la actual administración, lo que ha facilitado el acercamiento de la firma a obras estratégicas nacionales. La empresa ya cuenta con una cartera de más de 200 proyectos internacionales, incluyendo infraestructura en puertos, vías férreas, metro y obras de vialidad, además de su participación en el Tren Maya.
El interés de Mota-Engil en el mercado aeroportuario mexicano ha generado preocupación en Estados Unidos, particularmente debido a su inversión en proyectos relacionados con empresas que cuentan con apoyo de inversionistas chinos. La diplomacia norteamericana ha manifestado su inquietud por la posible incursión de firmas vinculadas a China en sectores considerados estratégicos, como los aeropuertos o incluso actividades vinculadas a Pemex, en un contexto de tensiones geopolíticas y competencia internacional.
En Brasil, la firma también mantiene contratos millonarios con Petrobras, ampliando su influencia en la región. La posible expansión en México se enmarca en la estrategia global de la empresa, que actualmente desarrolla múltiples obras en varias áreas del sector infraestructura, fortaleciendo su presencia internacional. La iniciativa, sin embargo, podría complicar las relaciones diplomáticas y comerciales en el ámbito regional, dado el interés de Estados Unidos en mantener ciertos sectores alejados de la influencia china y de otras naciones con intereses distintos.
