Ciudad de México, Ciudad de México. – La industria juguetera mexicana proyecta optimismo para la temporada de fin de año y el Día de Reyes, a pesar de enfrentar presiones fiscales y un déficit en la disponibilidad de materias primas clave.
Miguel Ángel Martín González, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (AMIJU), señaló que el periodo entre el cierre de año y la festividad de Reyes Magos concentra el 65% de las ventas anuales del sector. Las proyecciones financieras para este ciclo son ambiciosas, con ventas totales estimadas en 2,900 millones de dólares por consumo interno y 1,400 millones de dólares en exportaciones, principalmente a Estados Unidos, Canadá y Europa. Las ventas digitales ya representan el 18% del total.
Actualmente, México se consolida como el tercer productor mundial de juguetes, superado únicamente por China y Brasil. Sin embargo, en términos de consumo per cápita, el país se ubica en el undécimo lugar, con un gasto promedio por niño de 80 dólares, considerablemente menor a los 400 dólares que se registran en Estados Unidos.
La industria destaca la rápida necesidad de innovación, dado que la vigencia de los juguetes de moda es efímera, ligada a estrenos cinematográficos con ciclos de éxito de seis a ocho semanas.
Para el 6 de enero, se espera un catálogo de 30,000 modelos divididos en tres categorías: primera infancia (0-3 años) con juguetes sensoriales y peluches; segunda infancia (3-6 años) con figuras de superhéroes y princesas; y tercera infancia (6+ años) con sets de construcción y juguetes educativos.
A pesar del pronóstico positivo, Martín González advirtió sobre el riesgo para la competitividad nacional debido a los aranceles en la importación de materias primas. El sector depende de insumos que no se producen en suficiente volumen en México, como las resinas plásticas (Pemex cubre solo una cuarta parte de las 8 millones de toneladas requeridas) y componentes electrónicos, que deben ser importados.
El titular de AMIJU expresó preocupación por las nuevas garantías de depósito en aduanas, que podrían mermar la liquidez de las PyMEs y amenazar la competitividad frente al mercado externo, con el consiguiente riesgo de pérdida de empleos. Advirtió que, de mantenerse estos costos adicionales, el consumidor final será quien deba asumir el incremento en los precios de los juguetes durante la próxima temporada.
