El país muestra una recuperación en flujos de capital, fortaleciendo su posición internacional en medio de tensiones globales y promoviendo su relocalización productiva.
México cerró el tercer trimestre de 2025 registrando una inversión extranjera directa (IED) de aproximadamente 41 mil millones de dólares, un incremento notable que confirma la confianza internacional en su economía. La manufactura representó más de un tercio del flujo, mientras que los servicios financieros y la construcción contribuyeron con un 25% y un 5%, respectivamente, en un contexto donde las inversiones incrementaron de 2,000 a 6,500 millones de dólares en el mismo periodo. Este aumento sugiere que los capitales entrantes no solo provienen de reinversiones sino también de nuevos flujos de inversión.
El fortalecimiento de la confianza en México refleja un cambio en las expectativas de los inversionistas, quienes perciben al país como un destino cada vez más atractivo, incluso ante un escenario internacional de mayores tensiones. Las políticas de relocalización en Norteamérica y la posición exportadora del país siguen siendo factores clave, ya que las ventas al exterior mantienen un crecimiento sostenido pese a desafíos comerciales y arancelarios. La resistencia de la economía mexicana a la desaceleración prevista y su papel en la integración económica con Estados Unidos y Canadá sobresalen como señales positivas de un ciclo de confianza en ascenso.
Además, México fue confirmado como sede del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en 2028, un reconocimiento que refuerza su papel estratégico en la región. La elección refleja la visión de diversificación de mercados y una presencia más activa en la esfera económica global, posicionando al país como un puente entre América y Asia en un momento de crecientes tensiones internacionales. En conjunto, estos avances dibujan un panorama de crecimiento y solidez para México en 2025, con mayores expectativas de inversión y expansión internacional.
