Ciudad de México. – El año 2026 traerá consigo una serie de transformaciones significativas en la economía mexicana, abarcando desde ajustes en el salario mínimo hasta la implementación de nuevos impuestos y regulaciones en el sector de las telecomunicaciones.
La Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) ha oficializado un aumento del 13 por ciento al salario mínimo para 2026, una medida confirmada por el gobierno federal. Este incremento se traduce en un aumento de 312.04 pesos, elevando el salario mínimo mensual a 9 mil 582.47 pesos en la mayor parte del país, y a 13 mil 409.80 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha asegurado que este ajuste salarial no generará inflación y ha establecido acuerdos con el sector empresarial para mantener estables los precios de la canasta básica. El objetivo a largo plazo es que para 2030, el salario mínimo permita cubrir dos canastas básicas semanales.
Paralelamente, a partir de 2025 y con efecto obligatorio en enero de 2026, se requerirá el registro y vinculación de todas las líneas de telefonía móvil con la identidad oficial del usuario. Este proceso, que busca combatir el uso de líneas anónimas, será obligatorio presentando la CURP y una identificación oficial, con un plazo límite el 29 de junio de 2026. Las líneas no registradas enfrentarán la suspensión del servicio.
En el frente fiscal, el Paquete Económico 2026 contempla reformas al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Los refrescos y bebidas azucaradas verán un incremento a 3.8 pesos por litro, y las bebidas sin azúcar o light pagarán por primera vez 1.5 pesos por litro. Los cigarros y productos de tabaco también sufrirán un aumento en su tasa, pudiendo incrementar el precio de las cajetillas.
Otros sectores afectados por incrementos impositivos incluyen las apuestas, las ventas a través de plataformas digitales y el acceso a museos y zonas arqueológicas operadas por el INAH. Asimismo, se aplicarán nuevos aranceles, de entre el 5% y 50%, a diversas mercancías importadas desde países sin tratados comerciales con México, como China, impactando productos de uso cotidiano.
