La empresa aprovecha cambios legislativos para extender contratos temporales y reducir beneficios laborales, afectando a miles de trabajadores en la región. En un escenario donde innovar y expandirse son fundamentales en el sector tecnológico, Mercado Libre ha implementado estrategias para maximizar beneficios a costa de la estabilidad laboral. Tras la reforma laboral impulsada por Javier Milei, la compañía ha extendido el período de prueba de tres a seis meses, e incluso hasta un año en ciertos casos, facilitando la rotación de empleados y minimizando costos asociados a beneficios y indemnizaciones. Esta modificación legal ha abierto la puerta a la contratación eventual, trasformando lo que parece un empleo formal en un contrato de corta duración con fecha de vencimiento oculta. El proceso de ingreso es exigente y prolongado, con varias etapas que, en muchos casos, dejan al candidato en la incertidumbre tras completar la selección. Los testimonios señalan que, tras meses de onboarding y evaluaciones constantes, muchos trabajadores permanecen en una especie de limbo laboral, sin garantías de permanencia ni beneficios. La rotación recurrente afecta especialmente a los empleados en logística y depósitos, quienes enfrentan jornadas duras y poca estabilidad, todo ello bajo un marco legal que favorece la precarización. En el contexto regional, Mercado Libre emplea a aproximadamente 80 mil personas, con una presencia dominante en Latinoamérica. La compañía ha consolidado su crecimiento beneficiándose de incentivos fiscales en Argentina y ha fijado su residencia fiscal en Uruguay para evitar pagar impuestos en el país, una estrategia cuestionada por expertos y actores políticos. La utilización del decreto de Milei para reducir obligaciones laborales revela cómo algunas empresas aprovechan cambios normativos para flexibilizar aún más las condiciones de trabajo, muchas veces en perjuicio del derecho y bienestar de sus empleados. Este escenario refleja un fenómeno más amplio
