La renegociación del acuerdo trilateral y la eliminación de aranceles definirán el futuro del sector en un contexto de integración regional y competencia global. El sector automotriz en México se prepara para un período de incertidumbre y precaución en 2026, principalmente durante su primer semestre. La continuidad y crecimiento del rubro dependerán en gran medida de cómo avance la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuyo proceso de revisión formal comenzará en julio de ese año. La evaluación determinará si se mantiene el acuerdo vigente por otros 16 años o si se realizan ajustes en sus disposiciones, particularmente en aspectos clave como las reglas de origen, los aranceles y la apertura comercial regional. El titular de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Rogelio Garza, subrayó que la prioridad para la industria será mantener un sistema de libre comercio y acceso sin restricciones. La principal preocupación reside en las reglas de origen, esenciales para proteger y fortalecer la competitividad del sector en medio de una competencia global cada vez más intensa, especialmente frente a productores asiáticos como China, que lidera la fabricación mundial de vehículos. También destacó la importancia de eliminar los aranceles del 25% impuestos por la administración estadounidense, que impactan a determinados productos automotrices y afectan el comercio regional. Como antecedentes, la revisión del T-MEC en 2026 marcará un punto crucial para definir el esquema de cooperación en Norteamérica, en un contexto donde la integración productiva ya es fundamental. La cadena de suministro binacional, con piezas cruzando varias veces las fronteras, ha hecho de México un actor estratégico en la producción regional, representando el 4.5% del Producto Interno Bruto y enviando 2.85 millones de vehículos a Estados Unidos en 2023. Asimismo, Garza respaldó la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación, con la que Méxic
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