La organización del Mundial podría generar importantes ingresos tributarios mediante aumentos en impuestos a bebidas, juegos en línea y plataformas digitales, a pesar de exenciones temporales para grandes empresas.
El próximo Campeonato Mundial de fútbol en 2026 promete no solo ser un evento deportivo de gran escala, sino también un factor clave para las finanzas públicas del país. La expectativa de recaudación fiscal aumentará significativamente gracias a la elevación de impuestos en sectores relacionados con el consumo y el entretenimiento. Entre las estrategias fiscales, se contempla un incremento en el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para bebidas con azúcar y alcohol, especialmente en marcas emblemáticas como Coca-Cola y productores de bebidas alcohólicas como Diageo. A esto se suma la posible intensificación de la fiscalización en juegos y apuestas en plataformas digitales, que hoy representan una fuente de recursos importantísima. Además, las plataformas de intermediación digital, que incluyen servicios de streaming, alojamiento y transporte, también aportarán más impuestos a través del mayor uso de pagos en línea. Sin embargo, el paquete económico de 2026 contempla ciertas exenciones para grandes empresas y proveedores asociados al Mundial, lo que refleja un equilibrio entre incentivos fiscales y aumento en la recaudación. La actualización de las tasas de IEPS y la regulación de plataformas digitales se proyecta como una oportunidad para ampliar los recursos fiscales, en un contexto donde las apuestas y el consumo digital continúan en ascenso. La expectativa es que estos cambios ayuden a consolidar una economía más fortalecida durante el evento deportivo. Por otro lado, la regulación también busca evitar prácticas no fiscalizadas por parte de operadores internacionales no registrados en México, fortaleciendo la fiscalización y la recaudación en el sector del entretenimiento digital. En definitiva, las reformas tributarias en torno a la organización del Mundial apuntan a maximizar los beneficios económicos y fiscales del evento en un escenario de alta cobertura mediática y participación social.
