El nombre del economista resurge como posible sustituto de Víctor Rodríguez, en un contexto de cambios y desacuerdos dentro de la empresa estatal.
En medio de una etapa de revisión y ajuste en Petróleos Mexicanos (Pemex), los rumores aumentan respecto a la posible incorporación de Gerardo Esquivel como nuevo director general de la empresa estatal petrolera. La gestión actual de Víctor Rodríguez Padilla ha enfrentado críticas por los resultados económicos de la compañía y la demora en la presentación de un plan integral, que finalmente se dará a conocer en los próximos días.
A pesar de haber logrado una mejora en la calificación crediticia de Pemex, persisten dudas sobre el destino de los recursos obtenidos a través de emisiones internacionales, en particular si se utilizarán únicamente para pagar deudas o también para apoyar a proveedores. Este escenario ha generado incertidumbre en los analistas y en el mercado local, que aguardan detalles en la próxima presentación.
En ese contexto, es tendencia que Esquivel, un economista con experiencia en política económica y cercano a sectores clave del gobierno, sea considerado para asumir un liderazgo en Pemex. Tras su salida del sector público, su posición ha sido vista con interés por algunos actores del ámbito energético y financiero, dada su visión de transformar la empresa y reducir su dependencia del financiamiento público. Sin embargo, su posible nombramiento se ve obstaculizado por el veto explícito que ha impuesto el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien mantiene una distancia con el académico debido a desencuentros del pasado relacionados con su postura técnica en asuntos económicos y financieros.
Esquivel ha participado en campañas y debates importantes, defendiendo reformas fiscales y mostrando postura independiente respecto a políticas del gobierno, lo que en el pasado le ha provocado críticas internas. Sin embargo, su perfil técnico y su visión de reestructuración han mantenido vigente su nombre en las conversaciones sobre el liderazgo de Pemex. La decisión final dependerá de negociaciones internas y del rumbo que decida tomar la administración federal en sus próximos pasos.
