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La diferencia en riesgo y regulación entre tarjetas departamentales y bancarias en México

La morosidad en tarjetas departamentales aumenta frente a la banca, debido a sus diferencias en regulación y análisis de riesgo, afectando al crédito en México.

Por Redacción2 min de lectura
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Mientras las tarjetas bancarias mantienen menor morosidad por regulaciones estrictas, las departamentales, con crédito más flexible, enfrentan mayor incumplimiento, afectando la salud del crédito al consumo.

El impulso del consumo durante temporadas como el Buen Fin, Black Friday y Navidad refuerza la presencia del crédito en tiendas departamentales, a la vez que revela las diferencias en la gestión del riesgo frente a la banca tradicional. En los últimos meses, las cadenas departamentales han registrado un incremento en clientes que adquieren productos con pagos diferidos, pero dejan de pagar, lo que ha incrementado la morosidad en este sector. En contraste, los bancos mantienen niveles de incumplimiento controlados, gracias a criterios de evaluación más rigurosos y mecanismos de filtración más sólidos, como el uso del Buró de Crédito y la vinculación de créditos a cuentas de nómina.

La estructura de los productos financieros también marca la diferencia. Las tiendas departamentales ofrecen créditos flexibles y de fácil acceso, muchas veces con líneas de crédito bajas y procesos simplificados, lo que favorece un aumento en la carga de pagos y, en algunos casos, en el riesgo de sobreendeudamiento. Por su parte, las instituciones bancarias han endurecido sus requisitos y perfeccionado sus modelos de evaluación en los últimos años, logrando contener la morosidad en niveles relativamente estables; en octubre de 2023, esta se ubicó en 3.32%, en comparación con 3.53% del año anterior, según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

El análisis de perfiles de clientes revela que los bancos logran diversificar su cartera de créditos y recurren a mecanismos de recuperación, como la vinculación de tarjetas de crédito con cuentas de nómina, permitiendo una gestión más efectiva del riesgo y la cobranza. En contraste, las cadenas departamentales enfrentan una cartera más riesgosa, donde las compras con meses sin intereses y financiamiento extendido generan mayor dificultad para el control del calendario de pagos.

Este escenario evidencia que, pese a la creciente digitalización y las herramientas de evaluación, el segmento de crédito al consumo en México permanece fragmentado. Los bancos, con políticas más conservadoras, mantienen una morosidad controlada y una gestión del riesgo más efectiva, mientras que las tiendas departamentales, con un enfoque más agresivo en financiamiento, enfrentan desafíos de recuperación y sostenibilidad en su cartera de crédito. La tendencia indica que será necesario reforzar los mecanismos de evaluación y cobranza para evitar una escalada de incumplimientos que pueda afectar la estabilidad del sistema financiero y el acceso al crédito para los consumidores más vulnerables.

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