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Dependencia de México del gas natural de Estados Unidos limita interés en fracking

México depende en más del 90% del gas natural de Estados Unidos, lo que reduce el interés en el fracking y genera incertidumbre en las políticas de exploración.

Por Redacción2 min de lectura
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La menor demanda global y las incertidumbres regulatorias reducen las expectativas de Pemex en exploración de yacimientos no convencionales

México mantiene una dependencia de más del 90% del gas natural proveniente de Estados Unidos, lo que ha llevado al gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a reconsiderar el uso del fracking. Aunque inicialmente se planteó explorar yacimientos no convencionales mediante fractura hidráulica, actualmente el interés en esta técnica es bajo tanto a nivel global como local.

Los mensajes oficiales son ambivalentes. Por un lado, autoridades aseguran que no contemplan el uso del fracking; por otro, se anuncian proyectos para explorar “geología compleja”, término que se refiere a formaciones no convencionales que requieren esta técnica. Sin embargo, empresas como Schlumberger, Weatherford, Halliburton y Diavaz, con experiencia en el país, muestran menor interés en participar en estos proyectos.

Expertos señalan que el interés internacional en el fracking ha disminuido. David Rosales explica que los incentivos para invertir en energía verde han desplazado a las empresas tradicionales, y Gonzalo Monroy advierte que México estaría entrando demasiado tarde en la explotación de estos recursos, citando el caso de Vaca Muerta en Argentina y la reducción de perforaciones en Estados Unidos.

La baja receptividad también se refleja en las condiciones del mercado. Pemex enfrenta dificultades para atraer socios con contratos atractivos, compitiendo con países como Brasil, Guyana y naciones africanas, donde las condiciones para la inversión son más favorables. Además, los nuevos contratos para alianzas con privados carecen de claridad en cuanto a regulación, riesgos y obligaciones de pago, lo que genera desconfianza.

Otra problemática es la falta de información verídica y transparente por parte de Pemex sobre el éxito y costos de estos proyectos, que suelen requerir inversiones millonarias y un alto número de pozos. Gonzalo Monroy advierte que, para mantener una producción significativa de 100 mil barriles diarios, sería necesario perforar cerca de mil pozos anualmente, una operación nunca realizada en México.

El marco legal del fracking en México presenta incertidumbre. La administración pasada intentó prohibir constitucionalmente esta práctica; en la actual, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador la limitó y dejó en duda su legalidad futura. La Secretaría de Energía, Luz Elena González, declaró que “nosotros venimos del sector ambiental, por lo tanto, estamos en contra del fracking”, aunque reconoció la necesidad de incrementar la producción de gas.

Por su parte, el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, afirmó en un foro en el Senado que “nosotros no vamos a hacer fracking”, aunque señaló que se retomaría la evaluación del potencial en yacimientos de geología compleja. En una entrevista, añadió que el país debe presentar opciones al pueblo mexicano para decidir sobre la explotación de estos recursos.

El plan estratégico de la mandataria busca que Pemex deje de depender de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en 2027. Sin embargo, el interés en el fracking se ha reducido, en parte, por los daños ambientales asociados y el alto consumo de agua, aunque expertos aseguran que tecnologías actuales utilizan menos recursos y regulaciones estrictas para evitar impactos.

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