La televisora enfrenta graves adeudos, litigios internacionales y posibles medidas judiciales que amenazan su supervivencia y el control del grupo empresarial.
La situación económica de TV Azteca atraviesa un momento crítico debido a una serie de adeudos fiscales y financieros que ponen en riesgo su continuidad. La televisora, que forma parte del conglomerado de Grupo Salinas, enfrenta una posible resolución adversa que podría llevar a la pérdida del control sobre la empresa, afectando además otros activos del grupo como Elektra y Banco Azteca, ambos fundamentales para sus operaciones y flujo de efectivo.
Los problemas se han intensificado con litigios internacionales, incluyendo una demanda de fondos de inversión estadounidenses por impagos que suman más de 63 millones de dólares y un conflicto con AT&T por obligaciones fiscales derivadas de la venta de Iusacell en 2015. Además, la falta de información financiera actualizada, tras la exención de publicar datos en la Bolsa Mexicana de Valores, agrava la incertidumbre sobre la salud financiera de la televisora, cuyo último reporte oficial registró una caída significativa en sus ganancias hacia finales de 2022.
En respuesta a la presión legal y financiera, el empresario Ricardo Salinas Pliego ha buscado alternativas como arbitrajes internacionales, dado que algunas estructuras accionarias de la compañía están fuera del control mexicano. Sin embargo, los expertos alertan que la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y las decisiones del gobierno podrían complicar aún más su situación, limitando su capacidad para negociar y acceder a financiamiento. La crisis no solo implica un riesgo para el negocio, sino también para la influencia mediática y política que ha mantenido el grupo en los últimos años, en un contexto donde las fuerzas económicas y políticas se entrelazan cada vez más.
