Ciudad de México. – La industria automotriz global ha sido testigo de un cambio de paradigma histórico: China ha superado a Japón para convertirse en la potencia número uno en ventas de automóviles a nivel mundial, marcando el fin de más de dos décadas de dominio japonés. Esta transformación, que se venía gestando, se consolida en 2025 según análisis recientes.
Fabricantes chinos están en camino de liderar las ventas globales, superando a sus contrapartes japonesas. Se proyecta que las ventas de China alcancen cerca de 27 millones de unidades, mientras que Japón se mantendría por debajo de los 25 millones, un hito significativo considerando que en 2022 Japón aún mantenía una ventaja de 8 millones de unidades. Las ventas japonesas se han estancado, mientras que las chinas han experimentado un crecimiento anual estimado del 17%.
El principal catalizador de este ascenso es el liderazgo de China en vehículos de nuevas energías. En su mercado doméstico, que representa el 70% de sus ventas totales, los vehículos eléctricos e híbridos enchufables ya constituyen casi el 60% de las ventas de autos de pasajeros. En 2025, las ventas de este tipo de vehículos superaron a los de combustión interna, evidenciando una reconfiguración estructural de la industria.
Este dominio se sustenta en el control de componentes clave para la electrificación, como baterías y motores, además de inversiones masivas en innovación y capital humano. Empresas como BYD, con una vasta plantilla de ingenieros, están acelerando el desarrollo tecnológico y reduciendo costos. El costo por kilovatio-hora de una batería en China es notablemente inferior al de producir un motor de combustión interna equivalente, haciendo que los vehículos eléctricos sean más económicos.
La sobrecapacidad en el mercado chino ha intensificado la competencia y ha impulsado una agresiva estrategia de exportación. Se espera que las exportaciones chinas de vehículos alcancen 6.8 millones de unidades en 2025. Mercados tradicionalmente dominados por marcas japonesas, como el sudeste asiático, están viendo un crecimiento significativo de marcas chinas. En Tailandia, por ejemplo, la cuota de mercado japonesa ha disminuido considerablemente en los últimos cinco años.
En Europa, a pesar de aranceles adicionales, las ventas chinas de autos continúan creciendo, impulsadas por exportaciones de híbridos enchufables y la localización de producción. BYD está a la vanguardia de esta estrategia global. Sin embargo, las tensiones comerciales aumentan, con aranceles elevados en Estados Unidos y políticas comerciales más estrictas en Europa, lo que lleva a fabricantes chinos a establecer capacidad productiva en otros continentes.
La expansión china también se observa en mercados emergentes de África y América Latina. En el ranking global, BYD, Geely y Chery se han posicionado en el top 10 de fabricantes, con BYD perfilándose como el mayor productor de vehículos eléctricos.
A diferencia de las startups, los líderes chinos son fabricantes tradicionales que han sabido reinventarse. Mientras los líderes chinos dominan el segmento de vehículos de nuevas energías, los vehículos de combustión interna siguen liderados por grupos como Volkswagen y Toyota, aunque con una influencia estratégica decreciente.
En México, el panorama automotriz aún muestra una fuerte presencia de marcas japonesas, que conservan una cuota de mercado significativa, especialmente con Nissan como la marca más vendida. Sin embargo, las marcas chinas han ganado terreno en los últimos cinco años, capturando cerca del 20% del mercado, aunque con un desempeño desigual entre ellas. México se mantiene como un bastión japonés, pero enfrenta una creciente presión competitiva de China.
Este relevo en el liderazgo mundial, anticipado en 2023, se ha materializado en 2025, confirmando la transición estructural hacia el dominio chino en la industria automotriz global.
