México incrementa los aranceles a autos eléctricos chinos, afectando a Tesla y BYD, mientras protegerá a los fabricantes estadounidenses con plantas en el país.
En los últimos meses, las autoridades mexicanas han propuesto aumentar significativamente los aranceles a los vehículos eléctricos importados desde China, elevándolos del 0% a un 50%. Aunque este cambio aún requiere aprobación legislativa, su implementación marcará un punto de inflexión para el mercado local después de una estrategia que busca proteger a los fabricantes automotrices tradicionales en el país.
Este incremento en aranceles busca fortalecer la industria automotriz mexicana, que actualmente se beneficia de un decreto de 2003 que permite a empresas como General Motors, Ford y Stellantis importar vehículos desde China sin pagar tarifas, gracias a sus operaciones de fabricación en territorio nacional. Sin embargo, las medidas afectarán principalmente a los modelos de Tesla y BYD, que aún no han consolidado completamente sus planes de producción en México.
Tesla, por ejemplo, suspendió la construcción de su megafábrica en el norte del país, citando condiciones económicas adversas y tasas de interés elevadas, tras proyectar crear miles de empleos y consolidarse como uno de los principales actores en el mercado eléctrico mexicano. A pesar de ello, la compañía mantiene inventarios y reservas en el país, lo cual le podría permitir ajustar sus estrategias para seguir ofreciendo sus modelos desde fábricas en Asia.
Por otro lado, BYD, que anunció en 2023 su intención de establecer una planta en México, enfrentó obstáculos políticos y reguladores, que terminaron por frenar sus planes a causa de preocupaciones diplomáticas y de transferencia tecnológica. Sin embargo, la firma china ha logrado ampliar significativamente su participación en el mercado mexicano, vendiendo cerca de 40,000 vehículos eléctricos e híbridos en 2024, porcentaje que casi iguala la totalidad de esas categorías en el país, impulsada por precios competitivos y subsidios en China.
El rechazo de las autoridades mexicanas y la presión internacional han generado tensión diplomática, con Pekín sugiriendo reconsiderar la imposición de aranceles, mientras expertos señalan que estas medidas podrían favorecer a los fabricantes de Estados Unidos, fortaleciendo su posición en la región. La adopción de estos aranceles representa, en definitiva, un paso estratégico con efectos que podrían definir la competencia en el mercado eléctrico mexicano en los próximos años.
