La gobernadora María Eugenia Campos ha visto un cambio en su situación política en Chihuahua tras una serie de confrontaciones con el partido Morena. Anteriormente debilitada, su imagen ha cobrado fuerza ante la percepción de ser víctima de un ataque político, lo que podría llevarla a una proyección más allá del estado.
El caso de un narcolaboratorio en Morelos y la supuesta participación de agentes estadounidenses han escalado el conflicto. La administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha enfatizado este episodio como un ataque a la soberanía, colocándola en el centro del debate político, mientras que Maru Campos ha rechazado las acusaciones sobre su posible complicidad.
A pesar de un inicio más cauteloso, la gobernadora ha adoptado un tono más firme al rechazar los señalamientos y al pedir una investigación para esclarecer los hechos. Esta postura defensiva le ha permitido reposicionarse y atraer simpatía como figura opositora en un momento clave para su partido, el PAN.
Con vistas a las elecciones de 2027, la situación para Morena en Chihuahua se complica. Aunque el partido tiene potencial para competir con candidatos como Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar, la fortaleza que ha adquirido Campos es notable. En un contexto donde la oposición carece de figuras presidenciales sólidas, su discurso puede resultar atractivo y generar oportunidades significativas.
La tensión entre el gobierno mexicano y Estados Unidos por los vínculos con el crimen organizado añade otra dimensión al asunto. La presión internacional sobre la coalición gobernante podría repercutir en su estabilidad y generar cambios en las alianzas políticas necesarias rumbo a las elecciones venideras.
Con información de eluniversal.com.mx

