La suspensión del juicio contra Evo Morales, expresidente de Bolivia, ha llevado a un tribunal a renovar la orden de captura en su contra. La Fiscalía lo acusa de haber mantenido una relación con una adolescente de 15 años, con quien tuvo una hija durante su mandato presidencial. Los padres de la menor, según el expediente oficial, podrían haber consentido esta situación a cambio de beneficios.
Desde octubre de 2024, la justicia busca a Morales, quien se encuentra en la región del Chapare, un bastión político donde numerosos campesinos lo resguardan de cualquier intento de arresto. Luis Gutiérrez, fiscal del caso, indicó que el juicio permanecerá suspendido hasta que el exmandatario y la madre de la supuesta víctima comparezcan ante la justicia. En enero de 2025, Morales fue declarado “en rebeldía” al no presentarse a una audiencia crucial.
La reciente confirmación de su estado de rebeldía por parte del Poder Judicial ha llevado a la emisión de nuevas órdenes de arresto y la restricción de salida del país. Sin embargo, ya existían órdenes de captura previas por el mismo motivo. Según Gutiérrez, corresponde ahora a la Policía Nacional ejecutar estas órdenes.
Wilfredo Chávez, abogado de Morales, sostiene que su cliente no se había presentado porque no recibió notificaciones adecuadas sobre el juicio, argumentando que la citación se realizó a través de un edicto en lugar de ser enviada a su domicilio. La defensa del exmandatario rechaza las acusaciones y denuncia lo que considera una “persecución judicial” por parte del gobierno actual.
En su defensa, Morales ha solicitado justicia imparcial y ha asegurado que no busca la impunidad, indicando que está dispuesto a enfrentar los cargos si se presentan pruebas concretas de los delitos imputados. Su caso ha levantado una ola de controversias en el país, aumentando la tensión política y social en Bolivia.
Con información de semana.com

